"Y Beth se encontró mirando hacia lo alto, en línea recta, hacia el noveno piso y aún más arriba... Ahí arriba: ojos (...). ¡Dios! Un Dios nuevo, un Dios anciano que había vuelto con los ojos y el hambre de un niño; un Dios trastornado; el Dios de la sangre y la niebla y la violencia en las calles."
El gemido de los perros apaleados, Harlan Ellison